Beatriz Bodegas y 'Tarde para la ira': cine que remueve

Beatriz Bodegas y 'Tarde para la ira': cine que remueve

En su nueva aventura ha producido la última película de Bigas Luna, Didi Hollywood; La vida inesperada de Jorge Torregrosa (que proyectamos en el FICL2015), My Bakery in Brooklyn, de Gustavo Ron y Matar el tiempo, de Antonio Hernández.

Durante el rodaje de La vida inesperada, Beatriz conoció a Raúl Arévalo. Ahí empezó a fraguarse su complicidad. El actor llevaba ocho años escribiendo y reescribiendo un guión y dándoselo a leer a compañeros de oficio. En cuanto Bea lo leyó, quiso producir la película.

Montaje, rodaje, música… El trabajo de un productor creativo abarca muchas más funciones que la obtención de financiación. “Lo más bonito es involucrarte con el director y tomar decisiones. El director necesita otra persona con la que hablar y discutir porque a lo largo del proceso surgen muchas dudas. Viene bien y es muy sano tener una visión ajena”, explica Beatriz.

La compenetración del tándem productor-director fue total.  “Ella me entendía: compartíamos gusto estético, formal y dramatúrgico. Bea ha sido la productora que soñaba; me ha cuidado y dado libertad”, ha dicho Raúl Arévalo. Las claves: respetarse como profesionales, hablar mucho y no interferir en el trabajo de cada uno.

La película se rodó en formato Súper 16. Se buscaba una estética sucia, real. Eso supuso un riesgo, un aumento de la financiación. Pero Bodegas lo tiene claro: “Creo que hay que apostar por nuevos realizadores, hay mucho talento que hay que levantar”.

El presupuesto final de Tarde para la ira fue de 2,1 millones de euros. Beatriz Bodegas invirtió 850.000 euros y tuvo que hipotecar su casa. TVE, Movistar + y otras productoras como Film Factory y Palomar completaron la financiación. La Canica Films tardará dos años en recuperar la inversión ya que la película entró en el antiguo modelo de subvenciones del ICCA: las que se conceden 2 años después del estreno, en función del éxito que tengan en  taquilla.

Su trayectoria en festivales ha sido fulgurante: se presentó en la Biennale de Venecia, la seleccionaron en el Festival de Cine de Toronto, arrasó en los premios Forqué, los premios Feroz y los premios de la Unión de Actores. En los Goya, dio el campanazo: ganó las estatuillas a la mejor película, el mejor director novel (Raúl Arévalo), el mejor guión original (escrito a medias entre Raúl Arévalo y David Pulido) y el mejor actor de reparto (enorme Manolo Solo).

La película se ha conseguido levantar gracias al apoyo de muchos. Han conseguido visibilidad, sin tener como apoyo el marketing que despliegan las grandes cadenas privadas como productoras. Y lo han conseguido gracias a los festivales y al boca a boca de los espectadores.

“Hay cine muy bueno que el espectador ni siquiera se entera que existe. Habría que legislar en favor de esta pluralidad de obras, géneros y realizadores”, dice Bodegas. También hay mucho labor educativa pendiente. "Creo que también hay que seguir trabajando en la educación audiovisual y cultural de los españoles, desde pequeños, en la escuela; muchos espectadores rechazaban porque sí el cine español, algo que nunca ha sucedido en países como Francia o Italia”.

El pasado 30 de marzo se estrenó en Italia La vendetta di un uomo tranquillo consiguiendo la mejor media por copia de toda la cartelera, sólo después de La Bella y la Bestia. En Francia, La colère dún homme patient  ha conseguido el Premio del jurado y el Premio de la crítica en el Festival Beaune 2017. Se estrenará en los cines franceses el 24 de abril.

Beatriz Bodegas presentará Tarde para la ira el jueves 20 a las 21:00 horas en el Teatro El Salinero (Arrecife, Lanzarote).