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“Tengamos un cine que cuente lo que nos pasa”

Cosas que se pueden aprender una noche de viernes (y que nos pueden cambiar para siempre):
  1. Nunca digas nunca. Hace 20 años, Sevilla era uno de los peores escenarios para hacer cine. Hoy, Manuela Ocón y Alberto Rodríguez, productora y realizador de éxito nacional e internacional, ruedan en su ciudad. Doble éxito.
  2. Cine en streaming, YouTube, series… Ya no podemos hablar de cine español, sino de “audiovisual español”, dice Casimiro Torreiro.
  3. Alberto: “Vivimos un momento muy raro en el que nadie sabe bien lo que va a ocurrir. Hay una burbuja de series a nivel mundial que, siendo realista, creo que va a explotar. Lo que no va a cambiar es que vamos a seguir contando historias; y necesitamos gente que las narre, que las escriba, que las cuente en primera persona…”.
  4. ¿Qué hace falta para dedicarse profesionalmente al cine? “Pasión, energía, y en mi caso—dice Alberto— tener en la mano lo que alguien esta buscando, en el momento justo”. Es lo que pasó con el VHS de El factor Pilgrim.  “Así empezó todo. Imaginad lo aleatorio que es esto”.
  5. Al habla Manuela, una de las mejores directoras de producción de este país: “A los poderes económicos y al estado les falta saber cómo queremos montar nuestra industria cinematográfica, nunca ha estado muy claro; primero una ley, luego otra…”

  1. María: “Extrañamente nadie va a ver cine español. Y es una pena. Los franceses hacen muy bien eso de quererse a sí mismos, y nosotros no; no apreciamos el cine español. Si hubiera más cine español, una cuota, la gente iría”. 
  2. Algunas películas pasan desapercibidas. No sabemos de su existencia. Alberto: “En la fase de posproducción, cuando terminas de montar, no tienes un duro;  no hay dinero para publicidad”.
  3. Un dato: la industria del automóvil está mucho más subvencionada que la cinematográfica, apunta María. Manuela añade: “Y no solo se trata de subvenciones, se trata de proteger una industria cultural que debería ser importante para un país”.
  4. “Goddard dijo: ‘Ya no hay cine, a partir de ahora habrá películas’ refiriéndose a que el cine ya no es el espectáculo popular por antonomasia; aun así el cine español es el instrumento más preciso para contar la sociedad española”, dice Casimiro.
  5. Un ejemplo: La isla mínima, que explica mejor la Andalucía en tiempo de la transición que todo un tratado de historia. “Eso es extraordinario. Tengamos por lo menos un cine que cuente lo que nos pasa, lo que no nos gusta de nosotros como sociedad. ¡No será por qué no hay temas!”.

  1. Un hecho compartido: a los actuales gobernantes les interesa muy poco el cine español y la cultura, en general. “Que tenga menos IVA una revista porno que una peli en el cine es una declaración de principios”, dice Casimiro.
  2. En 2017 se produjeron 250 películas en España. 
  3. ¿Y los guionistas? Alberto lo tiene claro: “Primero escribo y luego dirijo. Si el guión es malo para mi es imposible que la película sea buena. Si no me creo el guión, no merece la pena ni rodar”. Durante mucho tiempo, Rafael Azcona fue el único guionista a tiempo completo del cine español.  “Él sólo se dedicaba al guión, pero los demás guionistas eran también empleados de banca, maquilladores…”, recuerda Casimiro. Y el problema persiste.  Cobran poco. Alrededor del 15% se dedica sólo a escribir. El resto necesita otra profesión más, ajena al cine, para completar su sueldo. María: “Sin la historia, no tienes película. No le damos el peso y el respeto que merece al guionista. En general la industria del cine esta muy mal pagada. Si divido las horas de trabajo, 12 horas diarias muchas veces, entre el sueldo… La industria del cine parece otra cosa por culpa de las alfombras rojas. Y es un engaño: los vestidos son prestados, el coche te recoge da la vuelta y va a por el otro…”.
  4. El montaje.  “El rodaje es un accidente que pasa entre la preproducción y el montaje”, dice María. Alberto añade: “El montaje es la última escritura. Se decide, para siempre, sobre el esfuerzo de mucha gente. Le doy tanta importancia a ese momento final que Rafael Cobo, guionista habitual, viene al corte definitivo y nos preguntamos: ‘¿Ha quedado la peli que soñábamos en un principio?’. A veces no se parece y es mejor. Intervienen tantos elementos…”.
  5. Un todo. “Hacer una peli es amalgamar muchas cosas. Sin guión, sin actores, sin una buena dirección de arte, sin un buen director de foto… apaga y vámonos. ¡El cine es la unión de muchas cosas!”.

  1. ¿Cómo entraron en el mundo del cine? Alberto quería ser periodista, pero un amigo de su padre le convenció de que no era una buena idea. En la cola de la preinscripción, “eché una moneda a cara o cruz y salió comunicacion audiovisual”. A Alberto lo que le gustaba era contar historias y fue en la facultad cuando se enamoró de las posibilidades que daba el cine para hacerlo. “Hasta entonces era la antítesis del niño de Cinema Paradiso, pero cuando me di cuenta…  fue un torrente, dije ‘yo tengo que hacer esto como sea'”. A María le encantaban las imágenes y las historias, los juegos y las mentiras… “Un día puse todo junto y dije ‘uy, pues si es cine'”. Su padre se río: antes de directora de cine, quiso ser capitana de barco y camionera. En Manuela lo definitivo fue tener carné de conducir. Se dedicaba a la documentación en la Filmoteca de Andalucía, porque le encantaba investigar; hasta que un día buscaban meritorios… con coche.
  2. La producción. “Es un poco el lado oscuro: nunca se sabe muy bien lo que es. Yo hice producción sin saberlo; hasta que descubrí que es el oficio más bonito del cine. Participas de toda la peli, viajas, conoces gente, puedes organizar todo el trabajo en equipo… Pero es duro. Si alguien duda, que no lo haga“.
  3. Dato y noticia: este año, la Escuela de Arte Pancho Lasso ha inaugurado su primer ciclo de Audiovisual.
  4. Alberto: “Yo trabajo con los mismos compañeros desde hace 20 años y somos amigos. Sin ellos yo no estaría aquí hoy. El cine se hace en equipo. María: “En mi primera peli el productor era amigo mío, compañero de escuela. A través de la parte humana salen cosas muy bonitas. No sólo amigos de interés, amigos de verdad”.

  1. ¿Consejos? “El cine no es una profesión de impacientes, es lo contrario del ‘I like’ de Facebook; es para perseverantes. Implica a tanta gente que hay que ser muy paciente”.
  2. Los principios. María trabajaba de auxiliar de dirección y se marchó a Los Ángeles: quería entrar en el American Film Institute, donde sólo entran cinco directores no americanos cada curso. Hay candidaturas de todo el mundo. “Mi inglés era muy malo, me ofrecieron un trabajo en la productora de Danny de Vito y pensé ‘el sueño americano sí que existe’.  Me citaron en su casa y resulta que el trabajo era para limpiar la casa de la playa. Se me caían las lágrimas mientras planchaba. Decía ‘yo que en España era ayudante de dirección’…” Pero María insistió. “Yo quería entrar en la escuela. Un amigo me dijo: ‘¿pero has hecho todo lo posible?’. Esa noche le escribí una carta a Danny de Vito: “I am your maid but I want to be a film director”. También coincidió con Almodovar que le escribió una carta de recomendación. Enarbolando la carta del realizador manchego en la mano, llegó al American Institute. Lo primero que le preguntaron al llegar fue: ‘Do you know Danny de Vito?”. Entro en el American Film Institute.

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